Ficción · +18Infidelidad · Venganza2 min de lectura

Dos WhatsApp

El mismo móvil, dos iconos verdes. Carmen no rompió nada: abrió su propio perfil y le dio a él la contraseña.

A smartphone beside a lamp at night
Photo: Jerry Wang · Unsplash

Carmen solo quería mirar la hora. El móvil de Rafa estaba en la mesa de la cocina, y la pantalla se encendió con una notificación: un icono verde casi idéntico al de siempre, pero con una «B» pequeñita. WhatsApp Business.

Rafa era fontanero. Tenía sentido. Lo que no tenía sentido era el nombre: Clienta Lorena ❤️.

Cuatro meses

El código del móvil era la fecha de su boda. Carmen leyó cuatro meses de mensajes de pie, con el café enfriándose. Fotos, citas en un hostal de las afueras, frases que Rafa nunca le había dicho a ella.

Cuando él volvió a la cocina, ella le tendió el teléfono abierto.

«No digas nada», le pidió. «Todavía no.»

Las nuevas normas

Esa noche no hubo platos rotos. Hubo un folio en blanco sobre la mesa y la letra firme de Carmen.

Uno: hoy mismo borras ese WhatsApp delante de mí. Dos: yo me abro un perfil de citas. Tres: tú tienes la contraseña. Puedes leerlo todo. No puedes opinar.

Rafa la miró como si no la conociera. Puede que tuviera razón.

Leer sin opinar

Ella eligió las fotos con cuidado. En dos días tenía cuarenta mensajes. Contestaba en el sofá, a su lado, y a veces leía en voz alta las frases más atrevidas.

Él podía mirar la pantalla. Callado. Al principio apretaba la mandíbula. A la semana, Carmen notó que buscaba el móvil de ella antes que el suyo.

La primera cita fue con un profesor de instituto llamado Óscar. Carmen se arregló en el baño con la puerta abierta. Antes de salir, le dio un beso en la frente a su marido.

«Tienes la contraseña», le dijo. «Léelo todo.»

La vuelta

Volvió a las dos y media. Rafa estaba despierto, con el móvil de ella en la mano, la conversación con Óscar abierta. No había enfado en su cara. Había algo mucho más intenso.

«Cuéntamelo», dijo. «Lo que no está escrito.»

Ella se sentó a su lado y se lo contó, despacio.

Rafa ya no tiene dos WhatsApp. Carmen sí tiene dos vidas. Y las dos, ahora, pasan por el mismo sofá.

Esta historia es ficción. Todos los personajes son adultos inventados (+18) y cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.

Creadoras verificadas de este estilo

Ver creadoras verificadas →

Más historias

Todas las historias Todas las biografías